viernes, 28 de septiembre de 2012

El poderío de la Plaza San Martín

La plaza que nunca dejó de brillar


Una vendedora de ojos cansados, con labios resecos que piden un poco de agua, y piel trigueña que oscurece aún más bajo la intensa luz del sol. Lleva una pequeña gorra azul, inútil para evitar la insolación. Su pantalón guinda y chompa de rayas blancas y negras son muestras de una vida humilde, pero no miserable. Camina con recelo, midiendo cada paso que da en la Plaza San Martín,  observando a las familias que guardan sus momentos felices en diminutas hojas fotográficas, por las que pagan un sol.

En el centro de la plaza los niños aguardan, con miradas inocentes y traviesas, el descenso de las palomas. La comerciante, aún lejos de ellos, se prepara para acercarse, pero repentinamente sus pies cambian de dirección. Sus piernas se flexionan, como para participar en una carrera de cien metros, pero en realidad es para huir de los serenos, que con sus casacas teñidas con tinta azul y cruzadas con líneas de color limón, que en la noche emiten una luz fluorescente, me recuerdan que estoy en la Plaza San Martín.

RESTAURADA, la Plaza San Martín conserva sus ornamentos y figuras
de mármol y bronce.

La plaza pasó por diferentes transformaciones a los largo de su historia. En 1601, una pareja de esposos, Cristóbal Sánchez y doña María Esquivel ante acto de bondad y luego de una larga conversación, decidieron donar a un grupo de religiosos de la Orden de San Juan de Dios el terreno con la idea que fuese usado para el cuidado de los enfermos y personas con pocos recursos.

En 1850, en este lugar se adaptaría la nueva estación de ferrocarriles en Lima del mismo nombre de la congregación, San Juan de Dios, que muestra el progreso económico de la capital, constaba de 15 locomotoras que a toda una velocidad inimaginable para entonces viajaba uno al Callao en tan solo 28 minutos, era una maravilla para la población, la distancia hasta la estación principal eran de 13 kilómetros, asombrosamente en las horas punta  tenían las famosas líneas extraordinarias, lo cual tienen una gran similitud de Lima actual que posee el Metropolitano que son buses espaciosos que transportan de norte a sur o viceversa, por todo Lima.

El convento-hospital y ferrocarril de San Juan de Dios, sería demolido en 1914 con el propósito de la construcción para la anhelada Plaza San Martín, la revista del momento Variedades Nº 333, el 18 de julio publicaba entre sus páginas fotos a blanco y negro el interior y exterior de lo poco que quedaba del ferrocarril.

 27 de julio de 1921, gran inauguración.


Un 27 de julio de 1921, Centenario de la Independencia del Perú, Leguía acompañado de ministros, congresistas, magistrados, jefes militares, diplomáticos, etc. dio paso a la inauguración tan ansiada para los limeños, pero el ridículo apareció cuando no descendió la lona roja que tapaba el monumento. Un intrépido Artidoro Cossio sin vergüenza salió de entre la muchedumbre y con su vitalidad subió a la cima del monumento descubriendo la figura de San Martín sentado en su caballo, y quedando sin cuerda por la cual descender, pero que con ayuda de los bomberos fue rescatado.

La plaza San Martín tiene más de 90 años de historia, y fue capaz de soportar los cambios de la naturaleza, pero también de ser siempre reconocida por su elegancia que aún no se agota.




Alumna: López Balandra, María Claudia.
Curso: Redacción III.  Turno: Tarde.

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